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Novelas Egipcio

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Prólogo

Por: Francisco J. Martín Valentín.
Director del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto.
Director del “Proyecto Sen-En-Mut” en Luxor, Egipto.
Madrid, 19 de septiembre de 2005.

foto© Instituto de Estudios de Antiguo Egipto 2001.
e.mail: antiguoegipto@telefonica.net

 

 

fotoEl mundo del antiguo Egipto llama insistentemente a nuestras puertas. España, hasta hace relativamente poco tiempo, consumidora de la producción literaria extranjera en esta materia, está comenzando a caminar por sus propios medios. La prueba la tiene el lector entre sus manos. No es la primera obra del autor, José Ignacio Velasco Montes, quien especialmente atraído por el mundo del Imperio Antiguo, ya ha publicado el primer volumen de esta serie bajo el título Tiempos de Pirámides. El faraón Snefru, (Marbella 2005). De algún modo, se trata de una secuencia cronológica desarrollada en los tiempos de la dinastía IV, cuyo vehículo es la novela histórica y que constará de varios volúmenes, de los que éste es el segundo.

fotoLa profesionalidad del autor salta a la vista ya en las primeras páginas del libro. El perfecto manejo del lenguaje y de los recursos literarios son un gran activo de los que se disfruta enormemente. De su mano, el lector se va adentrando en el subyugante ambiente del Egipto de las pirámides por excelencia. Y hemos de tener en cuenta la gran dificultad que ha debido significar la relativa escasez de las fuentes arqueológicas y documentales con que la egiptología cuenta para conocer este periodo, al menos, en comparación con otros de la historia del antiguo Egipto.

El rey Kheops --en realidad su nombre original fue Jenum-Ju-ef-ui (Jenum me protege)--, fue uno de los soberanos egipcios cuyo eco y fama han llegado con más fuerza hasta nosotros. Sin embargo, apenas conocemos nada de la vida de este rey, sino el relato legendario recogido en el siglo quinto antes de Cristo por el viajero griego Heródoto, que nos lo muestra como el gran tirano que esclavizó al pueblo egipcio, cerró los templos de los dioses, y prostituyó a su hija para poder construir un caprichoso e incomprensible monumento que durante milenios ha sido el referente de ‘lo faraónico’ en su sentido más peyorativo.

fotoEl otro eco de nuestro personaje, también literario, nos llega a través del cuarto cuento del Papiro Westcar obra escrita durante la dinastía XII, en el Imperio Medio, unos seiscientos años después de Kheops. Datos realmente históricos, apenas tres: la mención parcial de su reinado en los anales recogidos en la Piedra de Palermo, análogo dato en el Papiro de Turín, y una pequeña estatua de marfil, de nueve centímetros de altura, encontrada en Abidos que porta el nombre de Horus del rey, cuya propia datación en la dinastía IV ha sido puesta en duda.

fotoNo tenemos, así pues, ninguna información que nos permita conocer los detalles particulares de la vida de Kheops, o los sentimientos de sus contemporáneos en relación con él.  Pero, al menos, sí sabemos que Heródoto, probablemente difundió sobre el rey un embuste que le contaría cualquier indocumentado con interés de impresionar al, ya de por sí, impresionable griego.

En efecto, sabemos que el rey edificó templos en Dendera, Bubastis, Coptos y, quizás también en Menfis. Además, tenemos la prueba de que familiares muy cercanos al soberano ejercieron cargos sacerdotales en los cleros de diferentes divinidades. Fuera de Egipto, parece que envió o dirigió personalmente, alguna expedición para castigar beduinos en el Sinaí, y mantuvo relaciones comerciales con la zona sirio-palestina para conseguir la madera de cedro tan apreciada en Egipto.

La prueba más concluyente de que el rey Kheops no fue el tirano que nos han contado, es que su culto funerario se celebraba todavía en la necrópolis de Guiza, en el siglo cuarto antes de Cristo, es decir mil seiscientos años después de su muerte.

fotoPor el contrario, sí que tenemos datos que nos permiten el conocimiento de personajes cercanos al rey Kheops. El noble Ra-Hotep y su esposa Nofret. Hemi-Unu, el cerebro que seguiría las instrucciones del rey para construir su pirámide eterna. Estas y otras muchas figuras, unas reales y otras imaginarias, sirven para tejer la urdimbre del relato, siempre con el rey como epicentro de la recreación histórica, abordado por nuestro escritor.

fotoPues bien, a pesar de las citadas dificultades en cuanto a las fuentes de información se refiere, en el libro se consigue crear una atmósfera en ocasiones intimista, en otras de franca investigación histórica, que permite acceder a lo que parece ser uno de los principales objetivos del autor: describir con el máximo detalle posible lo que pudo haber sido el mundo privado del gran rey Kheops.

Este momento histórico que, según los estudiosos de la egiptología, no debió durar más de veintitrés años, fue sin embargo el que dejaría para la posteridad uno de los monumentos más emblemáticos de Egipto, si no el más. Se trata de la Gran pirámide de Guiza.

Y este es otro de los pilares del libro. Explicar y hacer comprender al lector, a partir de la recreación del pensamiento y de la acción, desde el rey hacia abajo, de las personas que concibieron el proyecto, es otra nota distintiva que hace del relato una apasionante aventura. La narración de la ejecución de las obras y la materialización en piedra del sueño del soberano quedan para otra entrega de esta serie.

La egiptología queda muy lejana como abstrusa ciencia de laboratorio en manos de pocos iniciados, casi inaccesible al gran público. De ahí, que la labor de Velasco Montes en su magna obra, de la que ahora tenemos en las manos la segunda entrega, sea doblemente meritoria. De una parte, asume la grave responsabilidad de adentrarse en la jungla egiptológica para, con su conocimiento de dicha disciplina, recopilar y, en algún modo, transformar para hacer accesibles, las esencias del antiguo Egipto. De otra, aporta con su excelente ejercicio literario una obra que, en sí misma, es un sólido trabajo.

Por todo ello hay que concluir agradeciendo al autor su esfuerzo investigador y su brillante capacidad literaria, instrumento con el que ha puesto a disposición del público interesado en el antiguo Egipto la descripción de un momento tan interesante y tan envuelto en las brumas de la historia como fue el reinado de Kheops.

 

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Esta es la web oficial de José Ignacio Velasco Montes
www.jivelascomontes.com - unicornius88@gmail.com
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